Nov02
Diferencias entre cerveza Lager y Ale: dos estilos con diferentes matices
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Las diferencias entre cerveza Lager y Ale empiezan mucho antes de servirlas en un vaso. Aunque ambas se elaboran con agua, malta, lúpulo y levadura, el proceso de fermentación termina por cambiar su perfil final. Mientras que una suele ofrecer sabores limpios y frescos, la otra puede presentar aromas afrutados, especiados o más complejos. Eso sí, hay bastantes matices y algún que otro mito que conviene aclarar y que vamos a hacerlo a lo largo de estas líneas. Pero antes de todo, ¿alguna de estas dos clases es tu favorita?
Cuando alguien pide una cerveza, quizá no piensa en la levadura que ha trabajado dentro del fermentador. Sin embargo, ese microorganismo tiene mucho que decir. La temperatura, el tiempo de fermentación y la cepa empleada influyen en el aroma, el sabor y la sensación que deja cada trago. Por eso, conocer estas dos grandes familias ayuda a entender mejor lo que tenemos delante.
¿Sabías que las cervezas más consumidas en España suelen pertenecer a la familia Lager? Tiene mucho sentido. Es fácil encontrarlas en bares, terrazas y supermercados, sobre todo en sus versiones rubias y ligeras. Su consumo es sencillo y agradable.. Sin embargo, las Ale también tienen una larga tradición y ofrecen una variedad enorme de estilos. Una IPA, una stout irlandesa o una pale ale inglesa son buenos ejemplos de esto que estamos hablando.
Diferencias entre cerveza Lager y Ale: la clave está en la fermentación
La primera gran diferencia se encuentra en la levadura. Las Ale suelen elaborarse con cepas de Saccharomyces cerevisiae, mientras que las Lager utilizan Saccharomyces pastorianus. En la clasificación cervecera habitual, las primeras se asocian con la fermentación alta y las segundas con la fermentación baja. Los nombres hacen referencia al comportamiento de la levadura durante el proceso, aunque no describen de forma exacta dónde permanece siempre.
También cambia la temperatura. Las Ale suelen fermentar a temperaturas más cálidas, aproximadamente entre 16 y 26 °C, según la cepa y el estilo. Las Lager trabajan normalmente en rangos más fríos, alrededor de 9-14 °C. Además, suelen pasar por una etapa de maduración en frío, conocida como lagering, que ayuda a conseguir un perfil más limpio y definido.
¿Y qué ocurre dentro del fermentador? La levadura transforma los azúcares del mosto en alcohol y dióxido de carbono. Durante ese proceso también genera compuestos que influyen en el aroma. En las Ale, algunos pueden aportar notas de fruta o especias. En las Lager, por lo general, esos aromas procedentes de la levadura son menos intensos.
¿A qué sabe cada familia de cerveza?
Las características de la cerveza Lager suelen asociarse con un sabor limpio, una sensación refrescante y un final bastante seco. Una Pilsner checa, por ejemplo, combina notas de malta con un amargor marcado procedente del lúpulo. Una Helles alemana suele ser más suave, con protagonismo de la malta y un amargor moderado. Por su parte, una Märzen presenta tonos más tostados y un cuerpo mayor.
Las características de la cerveza Ale abarcan perfiles muy distintos. Una Pale Ale puede ofrecer aromas cítricos, florales o de resina, según los lúpulos utilizados. Una IPA suele destacar por su intensidad aromática y su amargor, aunque existen versiones más suaves y afrutadas. Si hablamos de una stout, aparecen sabores que recuerdan al café, el cacao o el tostado de la malta.
Aquí llega una curiosidad importante: una Ale no tiene por qué ser fuerte, oscura o amarga. Tampoco una Lager tiene que ser siempre rubia y ligera. Existen Lager negras, como las Schwarzbier alemanas, y Ale rubias de sabor delicado. El color depende sobre todo de las maltas y del proceso de elaboración, no de la familia de fermentación.
Cómo reconocer una Lager y una Ale sin ser experto
A simple vista no siempre resulta fácil distinguirlas. El color, la espuma o la transparencia no bastan para saber si una cerveza pertenece a una familia u otra. Lo más útil es consultar la etiqueta, buscar el estilo concreto y conocer algunos ejemplos habituales.
También conviene recordar que existen cervezas con procesos híbridos. La Kölsch alemana, por ejemplo, se fermenta con levadura Ale a temperaturas relativamente frescas y después madura en frío. Por eso, las fronteras entre ambas familias no siempre son tan rígidas como parecen.
Estas son algunas pistas que ayudan a diferenciarlas:
- Fermentación: las Lager utilizan habitualmente levaduras de fermentación baja y trabajan a temperaturas más frescas. Las Ale suelen emplear levaduras de fermentación alta y temperaturas superiores.
- Aromas: las Lager tienden a mostrar perfiles más limpios, donde destacan la malta y el lúpulo. Las Ale pueden desarrollar notas afrutadas, florales, especiadas o tostadas, según el estilo.
- Maduración: muchas Lager pasan por un periodo de reposo en frío que contribuye a su acabado limpio. Las Ale suelen necesitar menos tiempo de maduración, aunque depende de la receta.
- Variedad de estilos: entre las Lager encontramos Pilsner, Helles, Märzen o Schwarzbier. Entre las Ale destacan Pale Ale, IPA, Porter, Stout y muchas cervezas belgas.
- Color y cuerpo: ninguna de estas dos características permite clasificarlas por sí solas. Hay Lager oscuras y Ale claras, además de versiones ligeras, intensas, secas o cremosas en ambas familias.
Las diferencias entre cerveza Lager y Ale se entienden mejor cuando conocemos el papel de la levadura y la fermentación. A partir de ahí, cada estilo desarrolla su propia personalidad. La próxima vez que tengas una Pilsner y una IPA delante, fíjate en sus aromas y en cómo cambia el sabor. Puede que descubras que detrás de dos cervezas aparentemente parecidas hay procesos y resultados muy distintos.